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En anteriores ocasiones hemos hablado del SMAC, es decir, del Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación o lo que es lo mismo: el organismo al que cualquier trabajador puede acudir si ha sido despedido de su último trabajo y no está conforme con las condiciones en las que se ha establecido tal despido.

Sin embargo, aún nos queda mucha información que ofreceros en torno a este organismo, así como en todo lo que se refiere a nuestro servicio de representación ante el SMAC, tanto para trabajadores como para empresas y autónomos.

Decir que, cuando un trabajador se plantea la posibilidad de solicitar una conciliación con la empresa que lo ha despedido recientemente, ha de acudir a la Dirección General de Trabajo y Seguridad Laboral y, más concretamente, a la Unidad de Mediación, Arbitraje y Conciliación de su lugar de trabajo habitual o del domicilio de los interesados, siempre a elección del demandante.

Allí será donde el trabajador solicite la demanda de conciliación con la empresa o empresario que le haya despedido, habiéndosele sido previamente comunicado el despido de manera oficial, nunca antes.

Para solicitar dicho proceso, se utiliza la denominada “papeleta de conciliación”, documento que inicia los trámites para que el SMAC provincial que corresponda empiece a estudiar el caso e intermedie en el mismo.

Esta papeleta debe ser presentada en los 20 días hábiles posteriores a la notificación del despido, este es el plazo legal que hay que cumplir para que se pueda producir la correspondiente reclamación judicial en contra del despido formulado de manera efectiva.

La presentación de esta solicitud de conciliación, siempre y cuando se haya presentado toda la documentación de manera adecuada y dentro del plazo convenido, suspenderá cualquier plazo de caducidad e interrumpirá los de prescripción.

Celebración del Acto de Conciliación

Se iniciará inmediatamente un procedimiento legal que quedará en suspenso hasta que ambas partes implicadas en el despido se reúnan dentro del conocido como “acto de conciliación”.

Para ello, la autoridad laboral pertinente será la que cite oficialmente a ambas partes para intentar que se produzca una avenencia (un acuerdo) mediante la celebración de dicho acto.

Este acto se debe realizar en un plazo máximo de 15 días hábiles desde que se presente la correspondiente papeleta de conciliación que ha iniciado todo este proceso.

El SMAC establece que, para que se pueda entablar un proceso judicial en toda regla ante el Juzgado de lo Social, se debe celebrar previamente este acto de conciliación. Un requisito obligatorio para que el SMAC pueda intermediar en este proceso.

En el acto de conciliación han de estar representadas ambas partes afectadas: tanto el trabajador que presenta la solicitud como la empresa o empresario que recibe la misma.

Tal y como su nombre indica, el objetivo de este acto es intentar alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes, evitando tener que ir a juicio finalmente.

En la práctica, esto se traduce en un acuerdo en el que se lleva a cabo el despido pero modificando las condiciones en las que este ha sido planteado al trabajador inicialmente.

No obstante, no siempre se llega a un acuerdo: muchas veces es imposible llegar a un acuerdo porque alguna de las partes no está dispuesta a moverse ni un milímetro de su posición inicial.

Posibles resultados de un Acto de Conciliación

Por regla general, podemos distinguir varios escenarios posibles:

  • Conciliaciones celebradas sin avenencia: en este caso, al trabajador no le quedará más remedio que presentar demanda ante el Juzgado de los Social antes de que transcurran 30 días hábiles desde la celebración del acto de conciliación (excluidos festivos y domingos), teniendo en cuenta que se descontarán previamente los días transcurridos desde el despido hasta la presentación de la posterior demanda de conciliación.
  • Conciliaciones celebradas con avenencia: siempre se habrá de cumplir lo acordado, ya estemos hablando de entregar una indemnización al trabajador (en la que se incluyan los salarios de tramitación) o de una reincorporación del trabajador a su puesto de trabajo anterior, es decir, una readmisión en la empresa que lo despidió.
  • Incomparecencias: una vez que se convoca oficialmente el acto de conciliación, es obligatorio que las dos partes implicadas acudan al mismo para que éste pueda celebrarse con normalidad. Los litigantes pueden optar por acudir personalmente al acto de conciliación o por delegar en un representante. No obstante, a pesar de lo dicho anteriormente, sucede que a veces alguna de las dos partes decide no comparecer. Podemos distinguir entonces entre los siguientes dos casos:
    1. El trabajador no comparece: cuando es el trabajador demandante el que no comparece ante el acto de conciliación y no alega causa justa alguna para justificar dicha ausencia, el procedimiento se dará por concluido como si la “papeleta de conciliación” nunca se hubiese presentado, quedando archivadas todas las actuaciones emprendidas hasta entonces.
    2. La empresa/el empresario no comparece: en este caso se considera que la conciliación ha quedado “intentada sin efecto”, lo que puede llevar al juez o tribunal pertinente a sancionar con una multa económica a la parte empresarial, una vez que se celebre el posterior juicio y siempre y cuando se compruebe que su falta de asistencia al acto de conciliación fue injustificada, considerándola como una temeridad o un acto de mala fe.

Dependiendo de la resolución alcanzada se procederá de una forma u otra. No obstante, pueden producirse nuevas complicaciones aún incluso en el caso de haber alcanzado un acuerdo de conciliación inicial.

Impugnaciones y otras complicaciones del proceso de conciliación

Los acuerdos de conciliación alcanzados pueden ser impugnados por cualquiera de las dos partes, así como por terceros que pudieran sufrir algún tipo de perjuicio derivado directa o indirectamente de dicho acuerdo, estando en su derecho de ejercer la llamada “acción de nulidad”.

Eso sí, si no hay impugnación alguna, lo acordado en conciliación por ambas partes tendrá plena fuerza ejecutiva ante las partes intervinientes sin necesidad de que dicho acuerdo deba ser ratificado por ningún juez o tribunal específico.

Decir también que en caso de que el trabajador demandante trabaje para la Administración pública o para otros organismos dependientes directamente de ella, no se presentará una demanda de conciliación ante la formalización de un despido sino una reclamación previa en los 20 días hábiles posteriores a la comunicación oficial del despido. Una vez hecho esto, si no recibe respuesta a dicha reclamación en el plazo de un mes, podrá acudir directamente al Juzgado de lo Social para presentar allí su demanda.

Ya ve que no se trata ni mucho menos de un proceso sencillo y, de hecho, está lleno de complejos detalles que pueden provocar que el procedimiento se alargue bastante en el tiempo.

Sea usted el trabajador que presenta la solicitud ante el SMAC o la empresa que necesita defenderse, acudir a los mejores profesionales es siempre una buena idea en estos casos.

Si hablamos de grandes profesionales del sector, tenemos que hablar de ALM Asesoría: expertos en asesoría fiscal, laboral y contable en Manzanares (Ciudad Real), con más de 25 años de experiencia y numerosos casos de éxito a nuestro favor.

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